Descripción
La exposición transitar el s XX Dibujo y escultura en las colecciones ICO Transitar el siglo XX Dibujo y escultura en las Colecciones ICO propone un paseo por el arte español del siglo pasado siguiendo, sobre todo, un hilo cronológico. El recorrido se construye a partir de obras de pequeño y mediano formato y pone especial atención en cómo dialogan entre sí piezas en dos dimensiones —dibujos y pinturas— y en tres dimensiones —esculturas—.
Uno de los aspectos más interesantes de la exposición Transitar el siglo XX Dibujo y escultura en las Colecciones ICO muestra es que reúne trabajos de distintos lenguajes artísticos realizados por un mismo creador, lo que permite ver cómo, con el paso del tiempo, las barreras entre técnicas se fueron difuminando. Además, en algunos casos, la exposición invita a establecer conexiones entre obras de artistas y momentos históricos distintos, creando asociaciones inesperadas y sugerentes.
Entre las piezas seleccionadas hay obras que resultan familiares o recuerdan a otras muy conocidas, pero también hay auténticos hallazgos para el público. No hay que olvidar que el Museo ICO no mostraba su colección de escultura moderna española y dibujo desde 2010, cuando presentó la exposición “Iluminación de contraste”, comisariada por Óscar Alonso Molina e integrada también por fotografía y artes gráficas.
La Exposición transitar el s. XX Dibujo y escultura en las colecciones ICO
La exposición transitar el s. XX Dibujo y escultura en las colecciones ICO arranca con un guiño a Gaudí en el centenario de su muerte y enseguida nos lleva a París para encontrarnos con esculturas cubistas de Julio González, Picasso y Juan Gris. Desde ahí, la exposición va mostrando cómo la escultura en España fue cambiando con el surrealismo, el constructivismo, la abstracción y las corrientes más contemporáneas.
Hay un espacio dedicado a Dalí, con su famoso desnudo en bronce pintado y un dibujo de una calavera con hormigas —símbolo de tiempo y transformación—. También aparecen figuras clave de la vanguardia como Ángel Ferrant, Alberto Sánchez, Eugenio Granell o Esteban Vicente, muchos de ellos marcados por el exilio y la memoria.
Al subir a la planta superior, el ambiente se vuelve más sobrio y oscuro, con obras mayoritariamente abstractas en blancos, negros y grises. Aquí destacan Chirino, Chillida y Oteiza, junto a piezas de Palazuelo, Álvaro Siza y Andreu Alfaro.
El recorrido continúa con trabajos de Tàpies, Juan Muñoz, Carmen Laffón, Antonio López, Julio López, Barceló, Jaume Plensa, Susana Solano y Eva Lootz, que mezclan lo cotidiano, lo simbólico y lo crítico.
El cierre lo pone Eduardo Arroyo, conectando con Barceló, Miró y Hugué y reivindicando siempre la presencia del folclore español en el arte moderno.


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