Descripción
El título Un drama romántico contiene dos conceptos que siento controvertidos y por tanto apetecibles:
Drama (entendido como ficción escenificada en la que querríamos confiar)
Amor romántico (y su promesa de la pareja como el gran proyecto afectivo).
Me pregunto si las crisis que rodean a estos dos términos podrían estar relacionadas entre sí y si aún podemos afirmar el drama y el amor desde una perspectiva teatral contemporánea sin ser naíf. ¿Quizá tiene sentido reivindicar el drama y el amor como respuesta a un mundo cada vez más nihilista y fragmentado? Tengo muchas ganas de responder que sí. Ante el panorama que tenemos delante, el escepticismo y el sarcasmo tienen mucha razón de ser, además son atractivos intelectualmente, —para mí desde luego lo son—, pero ya no nos sirven para ponernos en marcha, ni en el teatro ni en la vida.
Un drama romántico
Un drama romántico, me gustaría explorar el amor no entendido como emoción (“siento o no siento amor” es un enfoque que me interesa menos) sino como acción: amar como propósito, como práctica de lo común que se aprende y se ejercita y que por tanto podemos enseñarnos unos a otros.
Me apetece también mirar el amor en su interacción con los recursos económicos, la clase social y, en general, con la idea de crecimiento. Al fin y al cabo, el crecimiento en pareja (emocional y material) es un motor muy fuerte del proyecto romántico. Y, sí, crecer es fantástico, pero también un imperativo agotador que podemos cuestionar.


Valoraciones
No hay valoraciones aún.