Descripción
Hace cien años, Ramón María del Valle-Inclán pergeñó, en un momento de plenitud literaria, la trilogía Martes de Carnaval.
En ella figura la obra Los cuernos de don Friolera, en la que su protagonista, un militar, entra en una espiral de locura al recibir un texto anónimo con información infundada sobre su mujer (al modo en que las fake news interesadas pueblan hoy Internet).
El teniente Friolera no sabe gestionar el bulo y es arrastrado a un aquelarre de celos y honra trasnochada.
A partir de aquí cabalgamos con Valle-Inclán en su apuesta estética y ética en la que transita desde los rapsodas griegos (y ciegos) hasta el teatro de títeres, pasando por el redescubrimiento del honor calderoniano, los celos shakespearianos, la reflexión sobre el arte y la sociedad en España, el distanciamiento brechtiano y la omnipresente mirada del pueblo con su ancestral sabiduría.
De la mano de Valle, nos sumamos al juego de lo grotesco para, en definitiva, conocernos y conocer mejor nuestra no poco deformada y contradictoria realidad.
Los cuernos de don Friolera
La obra Los cuernos de don Friolera, narra la historia de un teniente llamado Astete, conocido como Don Friolera, quien cree que su esposa, doña Loreta, le es infiel con el barbero del pueblo, Pachequín.
Un anónimo revela la supuesta infidelidad, lo que desata los celos de Don Friolera y lo lleva a planear una venganza. Sin embargo, la aparición de su hija Manolita lo detiene, aunque la presión de sus compañeros lo empuja a considerar el asesinato


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