Descripción
En la ruta guiada Lorca en Madrid veremos como llega a Madrid, desde su Granada natal, en la primavera de 1919, con la intención de conseguir una plaza en la Residencia de Estudiantes. Lleva bajo el brazo varias cartas de recomendación nada desdeñables, firmadas por Fernando de los Ríos, que acabarán por abrirle las puertas de dicha institución, dirigida por Alberto Jiménez Fraud.
Entre tanto, comparte «discreta casa de huéspedes» , en la calle de San Marcos 36, con su querido amigo José Mora Guarnido, miembro del «Rinconcillo» granadino, que habrá de ser su primer cicerone en los diversos ambientes de la capital, y casa, algo después, en la calle del Espejo, con el guitarrista Ángel Barrios.
Los primeros momentos en Madrid se llenan con la compañía –y la protección– de Eduardo Marquina, un dramaturgo ya consagrado a la altura de 1919. Con él Federico asiste, por vez primera, al teatro en la capital para ver La honra de los hombres, de Jacinto Benavente, en el Teatro Lara de Madrid, en función celebrada el 2 de mayo de 1919; y es también Marquina quien le presenta a Gregorio Martínez Sierra, figura fundamental en la trayectoria del granadino, puesto que, al frente del Teatro de Arte, no tardará en darle su primera oportunidad «profesional» para que estrene, en marzo de 1920, El maleficio de la mariposa en el Teatro Eslava de Madrid.
Lorca llegó a Madrid lleno de ambiciones literarias. Se alojó en la famosa Residencia de Estudiantes e ingresó en el rico mundo cultural de la capital, lleno de tertulias, cafés, debates e inolvidables hitos culturales. Cultivaba el arte de la amistad y él, junto a otros amigos intelectuales, conformaría la conocida Generación del 27.
¿Qué veremos en la Ruta guiada Lorca en Madrid?
El espíritu entusiasta de Federico no tarda en mimetizarse con un Madrid festivo y con ínfulas parisiennes que nace a la modernidad sin complejos. Conoce, primero, el café Gijón, sito, desde su apertura en 1888, en el Paseo de Recoletos 21. Allí pasa tardes enteras con su círculo granadino, al que no tardan en sumarse nombres como Ángel del Río, Amado Alonso, Guillermo de la Torre o Gerardo Diego. Si el tiempo lo permite, Lorca gusta de sentarse en la terraza del café, en especial con Dalí, cuando el pintor catalán llegue a su vida algunos años después, y es práctica común, según se cuenta, que el poeta de Granada guarde silencio y observe a los que llegan mientras Dalí juega a hacer bocetos que no comparte con nadie.
Al Gijón se suman pronto más locales, como la Cervecería de Correos, con otros miembros de la Generación del 27. En Alcalá 59 se encuentra el Café Lyon, donde José Bergamín había fraguado la revista Cruz y Raya, y a cuya tertulia acude a menudo el propio Federico. En la parte inferior de este local se encontraba La Ballena Alegre, lugar de encuentro, años después, para los falangistas. Recibía su nombre del mural, obra de Hipólito de Hidalgo de Caviedes, que ocupaban una de sus paredes.
Federico también frecuenta el Café «Social» de Oriente, entre la calle Atocha y la del Doctor Drumen, sitio preferido para el pintor y escenógrafo uruguayo Rafael Barradas, y en cuyo interior el propio Dalí pergeña un famoso retrato de Lorca en 1924.
Punto de partida: Calle Narváez Madrid.
Finalización: Plaza de Santa Ana
Plazas disponibles: 25.
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