Descripción
La exposición Max Ernst: Surrealismo, Arte y Cine es una propuesta expositiva del Círculo de Bellas Artes y ofrece un recorrido inédito por la vida y obra de Max Ernst en todas sus facetas: pintor, escultor, dibujante, artista gráfico, teórico del arte y poeta.
Esta exposición Max Ernst: Surrealismo, Arte y Cine es de tesis donde se propone al visitante «un acercamiento profundo e inédito a esta figura clave del movimiento dadá y el surrealismo, que tanto contribuyó al desarrollo del arte moderno europeo». Además trata de subrayar la relación de la obra de Max Ernst con el cine, lo cierto es que pivota alrededor de una obra muy concreta: Las tentaciones de San Antonio.
Existe una delgada línea que une a pintores renacentistas tan extraordinarios, extravagantes y adelantados a su tiempo como fueron El Bosco, Pieter Bruegel el Viejo o Matthias Grünewald, con los pintores surrealistas del siglo XX André Breton, Salvador Dalí o Max Ernst. Ese vínculo se presenta como evidente en la exposición Max Ernst: Surrealismo, arte y cine, que se acaba de inaugurar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
La exposición Max Ernst: Surrealismo, Arte y Cine es un devenir del arte de Max Ernst a lo largo de siete décadas y, sobre todo, en los vínculos de este con la gran pantalla. El propósito implica un desafío importante, porque este autor alemán fue pintor, escultor, grabador, dibujante, poeta y teórico -sobre todo un jugón que no puso límites a su experimentación- y porque se relacionó con dadaístas y surrealistas, pero una parte no menor de su producción tuvo un cariz romántico y otro de sus referentes fue el humanismo renacentista.
La exposición Max Ernst: Surrealismo, Arte y Cine
La exposición Max Ernst: Surrealismo, Arte y Cine reúne casi 400 obras entre pinturas al óleo, esculturas, collages, frottages, libros ilustrados, películas y fotografías originales.
Además de la citada Las tentaciones de San Antonio, se expone Las hijas de Lot, Homme, La reunión de amigos, Jardín poblado de quimeras o La balada del soldado.
El recorrido de la exposición cierra con sus diseños de ajedrez (fue Georges Bataille el que se refirió a Ernst como un filósofo que juega, y sería de nuevo rodado en ese quehacer, en la película 8×8: Sonata de ajedrez en 8 movimientos); con su escultura Homme, creada para ser entregada como galardón en el festival de cine de Oberhausen; con los bellísimos grabados de inspiración astronómica de la serie Maximiliana, combinados con poesía; y con su serie litográfica La balada del soldado, diseñada para acompañar versos de Ribemont-Desaignes y de sentido claramente antibelicista.
Ernst, definido en su momento como «el Da Vinci del surrealismo», se sirvió de decorados teatrales, escenografías o tarimas de madera para componer sus obras. Su imaginación e ingenio dio lugar a realidades extravagantes, pero fabulosas, que le llevaban a tomar lo cotidiano para convertirlo en extraordinario, en una expresión lírica.
La muestra «es muy actual no sólo porque viene en una época muy surrealista, sino porque Max Enrst se interesó por temas muy de actualidad, como el ecologismo o el grito contra la guerra».


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