Descripción
Beti Jai es un testigo vivo del auge del juego de pelota vasca a finales del siglo XIX, cuando este deporte estaba de moda en Madrid. Entonces, los aficionados practicaban en frontones modestos o en la propia calle y los pelotaris gozaban de fama y dinero. La prensa también se hacía eco en crónicas acerca de este fascinante deporte, prueba de ello era la edición de la revista El Pelotari.
En este contexto social, el nuevo y monumental frontón, bautizado en euskera Beti Jai, hizo que “Madrid siempre fuera una Fiesta”. En 1893, el arquitecto Joaquín Rucoba acometió el proyecto de un frontón monumental en un amplio solar del barrio de Almagro, en el distrito de Chamberí, −incluido en el Plan de Ensanche−, con fachada principal en la calle Marqués de Riscal 7, cerca del Paseo de la Castellana. El inmueble albergaba una cancha abierta destinada al juego de pelota, con capacidad para 4.000 localidades y una plaza de 67 metros de largo.
Itinerario teatralizado “Un partido de ida y vuelta»
Un partido de ida y vuelta esta ambientada en 1914, “Un juego de ida y vuelta” trata del viaje y la transmisión cultural del juego de la pelota y de la amistad entre dos pelotaris y su mutuo apoyo para remontar con optimismo la adversidad de la vida. La obra ofrece la oportunidad de sentir la fuerza regeneradora del Beti Jai y de disfrutar con la simpatía de Villota y Chiquito conociendo la historia de una época.
El tradicional juego en frontón de pelota vasca o pelota a mano (aunque admite instrumentos como la pala o la cesta-punta) data de la Edad Media, asociado al vetusto Jeu de Paume o Juego de Palma, que se practicó en Europa desde el siglo XIII. Posteriormente, llega a España y en el siglo XVIII se populariza. Algunas pinturas de Goya reproducen estampas de este juego.


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