La Biblioteca Nacional recupera el legado de las escritoras Carmen de Burgos y María Lejárraga en dos exposiciones
La Biblioteca Nacional de España (BNE) ha recuperado el legado de las escritoras Carmen de Burgos y la riojana María Lejárraga en dos nuevas exposiciones, que acogerán la historia de estas mujeres desde este pasado viernes 27 de septiembre hasta el domingo 5 de enero de 2025.
Una exposición doble reividica a estas dos figuras femeninas de especial trascendencia en la España del último tercio del siglo XIX y gran parte del XX
Carmen de Burgos (1867-1932) y María Lejárraga (1874-1974); una sala, la grande, y dos exposiciones por el precio de una. Coetáneas, las similitudes entre ambas son inevitables: escritoras, feministas (cada una a su manera), exiliadas, pioneras…, pero con dos maneras muy diferentes de afrontar sus vidas. Si la primera, tras “malcasarse” –como define la comisaria, Concepción Núñez Rey, de esta parte del recorrido–, no tardó en buscar la emancipación; la segunda vivió tras la alargada sombra de su marido, Gregorio Martínez Sierra.
Es De Burgos la encargada de abrir este doble recorrido que pasa por imágenes, cuadros, reconocimientos, fotografías, libros, cartas y otros documentos de las dos protagonistas. La historia de la almeriense no podía empezar en otro lugar que no fuera su tierra, “donde corrieron los días más hermosos de mi existencia”: “Esa tierra mora, en mi inolvidable Rodalquilar, se formó libremente mi espíritu y se desarrolló mi cuerpo. Pasé a la adolescencia como hija de la natura, soñando con un libro en la mano a la orilla del mar o cruzando a galope las montañas…”, escribía en agosto de 1909.
Después, llegaría el torbellino que supuso esta señora a la que se señala en la muestra como la primera periodista española en 1903 en el “Diario Universal”, donde firmaba con el seudónimo de “Colombine”. Su nombre era sinónimo de “regeneracionismo y feminismo”, como muestra el recorrido. Desplegó un ideario de europeización de la sociedad española y pasó a ser la figura femenina de la Generación del 98, en la senda de los Salmerón o Giner de los Ríos; al tiempo que defendió la educación de la mujer.
En 1909, volvió a ser pionera, esta vez, como corresponsal de guerra en Melilla, a donde le envió el “Heraldo de Madrid”. Junto a su hermana, captó la situación de los soldados en sus campamentos: “Yo he visto la guerra, he presenciado la tristeza de la lucha; he contemplado el dolor de las heridas en las frías salas de los hospitales, y he visto los muertos en el campo de batalla”. Hizo del “¡Guerra a la guerra!” su lema.
Para Núñez Rey, estamos ante “la gran figura femenina” de los inicios del siglo XX en España, ante una mujer que contribuyó a “un mundo pasional con ansias de libertad”. Desde luego, no se conformó con lo que tenía: fue corresponsal en Francia e Italia, visitó los países escandinavos y recorrió México, Panamá, Argentina, Cuba y Bolivia impartiendo conferencias como presidenta de la Liga Internacional de mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.


Deja una respuesta